
Grandes espejos de agua: diques, embalses y represas.
Los embalses y diques son grandes espejos de agua artificiales que represan ríos de sierra y de montaña, sobre todo en Córdoba, San Luis, Cuyo y el NOA. Son ambientes profundos y extensos, con veriles, puntas de roca, montes hundidos y desembocaduras de arroyos que concentran el pez. Ofrecen una pesca muy variada según la altura y la región: pejerrey y percas en los grandes lagos serranos, tararira y carpa en los más templados, y truchas en los embalses de altura y agua fría.
Por su tamaño, el embalse premia al que se mueve y explora: rara vez el pez está repartido parejo, casi siempre se juntan en estructuras concretas. Se pesca de costa desde las bahías y paredones, pero la embarcación abre mucho el juego porque permite llegar a los veriles y trabajar la ecosonda. Es una modalidad de paisaje serrano, agua limpia y capturas que pueden sorprender en tamaño.
La estrategia cambia según busques pejerrey, especies de boca grande o trucha:
Córdoba es la capital del embalse pesquero: el Embalse de Río Tercero (el más grande, con pejerrey, carpa y tararira), Cruz del Eje, San Roque, La Viña, Los Molinos, Piedras Moras y Cerro Pelado. En San Luis, el dique La Florida y Potrero de los Funes suman pejerrey y percas. En Cuyo, Potrerillos (Mendoza) y los diques de San Juan ofrecen pejerrey y truchas en las zonas más frías.
En el NOA, el Embalse de Río Hondo (Santiago del Estero) es un clásico de dorado, tararira y carpa, y los diques de Salta, Jujuy, Catamarca y Tucumán (como Cabra Corral o El Cadillal) completan el mapa con pesca variada. Muchos de estos embalses tienen guías locales, bajadas de lancha y campings, y reglamentos provinciales propios con vedas y medidas mínimas: conviene revisar el permiso y la reglamentación de cada provincia antes de tirar la primera línea.
