Cayastá está sobre el río San Javier, en el departamento Garay, sobre la RP 1 —el Camino de la Costa—, y tiene dos motores que se empujan entre sí: la pesca y las ruinas de Santa Fe la Vieja, la ciudad que fundó Garay en 1573 y que hoy es Monumento Histórico Nacional. El relevamiento apunta que eso le da un tránsito de visitantes que otras localidades costeras no tienen.
Lo que el relevamiento le destaca a Cayastá es la salida al agua: describe su bajada como la mejor de la costa. La descripción provincial habla de bajada cementada con acceso directo al río, piletas apartadas para limpiar el pescado y guarderías para embarcaciones, y hay cuatro instalaciones identificadas por nombre: tres con bajada —Punta Arena, Cabañas Cayastá y Don Eduardo— y una guardería, Punta Cayastá. Desde ahí se sale al San Javier frente al pueblo, donde se pesca embarcado y de costa la variada del río —bagre amarillo, boga, armado y patí, más el dorado y el surubí, que tienen regla propia—, y se entra a la zona de islas: arroyos, lagunas y riachos que llegan hasta el Paraná. La fuente provincial lo dice sin vueltas: acceder desde Cayastá al Paraná exige invertir unos pocos minutos.
Lo que todavía no hay es un solo pesquero con nombre propio adentro del agua, así que lo de arriba son zonas y no puntos. Si vas por primera vez y querés lugares concretos, el camino corto es un guía local: están Claudio Medina, de "Excursiones Claudito", Cayastá Tour Servicios y Excursiones y Cayastá Kayaks, aunque de ninguno tenemos teléfono. Antes de salir, las reglas de la provincia: el dorado se devuelve siempre, el surubí tiene veda del 1 de noviembre al 31 de diciembre y la licencia provincial es obligatoria. Y en 2026 se intensificaron los controles de pesca ilegal en Cayastá y en las localidades vecinas de la costa.