
Pejerrey y agua mansa: las lagunas pampeanas clásicas.
La laguna pampeana es un ambiente único: espejos de agua mansa, poco profunda y muy fértil, repartidos por toda la provincia de Buenos Aires y La Pampa. Son aguas ricas en cornalito y en vegetación, y por eso engordan un pez de fama nacional: el pejerrey, el 'rey' de la laguna, que se pesca sobre todo de los meses fríos. También esconden tarariras entre los juncales y camalotes, y carpas de buen porte en los fondos barrosos.
Es la pesca familiar y de club por excelencia, pero también muy técnica cuando se busca el pejerrey grande. El agua quieta obliga a leer el viento, la temperatura y la posición de los cardúmenes, que se mueven a distinta profundidad según el día. Se pesca de costa, de muelle o embarcado a la deriva, arrastrando la línea flotante. Es la modalidad ideal para iniciarse y, a la vez, para volverse un especialista.
Para el pejerrey manda la línea flotante con boya corrida y las clásicas líneas de brazoladas con anzuelos chicos:
El cinturón lagunero bonaerense es enorme. Las clásicas: Chascomús y las lagunas encadenadas (Vitel, Adela, Del Burro), Monte y Lobos, Gómez y Carpincho en Junín, La Salada de Pedro Luro y la de Madariaga. Todas con pejerrey como estrella y tararira de acompañamiento. Hacia el oeste y el sur bonaerense aparecen espejos grandes como La Brava y Los Padres (cerca de Mar del Plata) y las lagunas de la cuenca del Salado.
En La Pampa, las lagunas salobres como las del centro y este provincial dan pejerreyes de muy buen tamaño en temporada. Muchas de estas lagunas tienen clubes de pesca, guías y salidas embarcadas, y una temporada de pejerrey que se concentra en otoño e invierno, cuando baja la temperatura del agua. Conviene consultar el estado de cada laguna, porque el nivel de agua y la salinidad cambian mucho de un año a otro.
