En la Ribera de Quilmes el Río de la Plata se pesca de tres maneras, y las tres tienen informes propios: desde un muelle de club, desde la costa pública y embarcado.
El paseo costero tiene unas diez cuadras de gradas continuas de cemento que bajan hasta el río, un boulevard arbolado y bares con vista, sobre Av. Cervantes. Se llega bajando de la Autopista Buenos Aires-La Plata en Quilmes y tomando Av. España hasta la rotonda del Pejerrey Club. Hay playones de estacionamiento público a metros del agua.
El muelle del Pejerrey Club es la referencia: se interna más de 700 metros en el río desde un predio de tres hectáreas, en Av. Cervantes 550. El club dice en su propio sitio que el invitado no socio puede usar el muelle de pesca pagando una entrada, y una guía de pesqueros de costa lo confirma. Ahí sale pejerrey —casi siempre fondeados—, patí y bagre amarillo, con lisas en verano.
La Pajarera es la opción sin puerta: son los restos de una vieja arenera, hierros oxidados y semisumergidos alineados río adentro, que se pescan desde la costa. Se llega por Cervantes hasta la calle 26. Ahí el juego es otro: boga y carpa, con la temporada de bogas arrancando en octubre, cubos de salame para la boga y masa de la ribera para la carpa.
Embarcado se sale del Club Náutico Quilmes, que tiene canal de embarcaciones con agua siempre, y se trabaja una franja a 3.000-3.500 metros de la costa, frente al Pejerrey Club. Es pesca de pejerrey al garete, con mojarra viva, y las notas ubican los mejores meses en agosto, septiembre y octubre.
Una ventaja concreta de este tramo: en el estuario del Río de la Plata el pejerrey está exceptuado de la veda provincial, así que cuando las lagunas bonaerenses cierran, acá se sigue pescando.