La Picasa es un espejo enorme y compartido: más de 300 km², unos 35 km de largo por 14 de ancho, repartidos entre Santa Fe y Buenos Aires, con una cuenca que llega hasta Córdoba. En sus costas están Diego de Alvear, San Gregorio, Aarón Castellanos y Christophersen, todos del sur santafesino, y de ese lado están también los accesos documentados y la reglamentación que rige la pesca.
El agua
Se pesca pejerrey. La modalidad que describen las fuentes es el gareteo, con líneas convencionales de tres boyas sin plomo y bajadas de 25 a 50 cm. La guía turística provincial suma bagre y dentudo entre las especies características de la laguna.
Lo primero, porque cambia el viaje
La Picasa no es una laguna de ir y tirar. La pesca deportiva la reglamenta la comuna de Diego de Alvear, que tiene los dos embarcaderos en su jurisdicción, y su reglamentación comunal habilita la pesca sólo los sábados, domingos y feriados, con un cupo de 40 piezas por pescador o por transporte y una temporada que va del 1 de diciembre al 31 de octubre: noviembre queda cerrado. La fuente periodística de 2026 que trae ese contenido no publica el número de la norma, así que esta ficha lo da como lo que es, información para confirmar en la comuna antes de salir.
Después está el estado del recurso, que pesa igual. En 2024 se inhabilitaron los pesqueros por la bajante. Al 2026 hay muchísimo pejerrey pero sin la talla ideal, la pesca comercial volvió de manera parcial y la deportiva todavía no está plenamente habilitada: hay un estudio biológico provincial en marcha y la comuna sumó la laguna al circuito «Lagunas del Sur santafesino».
La conclusión práctica es corta. Antes de enganchar la lancha, llamar a la comuna de Diego de Alvear o al pesquero y preguntar si está abierto.