La laguna de Navarro está pegada a la ciudad de Navarro, a unos 124 km de Buenos Aires, y es de las lagunas pampeanas que se pescan sin hacer noche: el predio municipal queda a 500 metros de la Plaza San Lorenzo y la RP 41 lo costea. Hay terminal de micros a 1,5 km.
Conviene salir con la expectativa calibrada. Es una laguna en recuperación, no en plenitud: la nota que cuenta esa recuperación dice que recobró nivel hídrico pero que todavía no es el óptimo, y que las autoridades trabajan en despoblar los juncales, que abundan. Ni la lista de pesqueros de pejerrey de 2026 ni el mapa de temporada de ese año la incluyen entre los ámbitos vigentes de pejerrey.
Las especies dependen de a quién se le pregunte, y las dos listas se publican enteras. La guía turística provincial enumera pejerrey, carpas, tarariras, bagres y mojarras. La nota de prensa sobre la recuperación enumera tarariras, carpas, bagres y viejas de agua, y no nombra al pejerrey. Ninguna de las dos nombra perca.
Además del predio municipal, la prensa suma como zona de pesca la de la compuerta, del otro lado de la cual discurre el arroyo Las Garzas. No entra como pesquero de la lista porque la fuente no le atribuye especies propias, pero está ahí.
Antes de salir: rige el régimen de ambientes lagunares de la provincia de Buenos Aires. La veda de pejerrey empieza el 1 de septiembre y durante ella el cupo baja de 25 a 10 piezas por pescador y por día, la laguna no cierra; la de tararira corre del 1 de noviembre al 31 de enero. Las dos vedas limitan los días: mientras corren se pesca sábados, domingos y feriados y nada más, y Navarro no está entre las tres lagunas de la provincia que suman el viernes. Con la tararira hay una vuelta más: en noviembre y diciembre la devolución es obligatoria e inmediata, o sea que no se lleva ninguna, y recién en enero se pueden extraer hasta 3 ejemplares de 40 cm o más. Y la jornada de tararira tiene que coincidir con las horas de luz natural: de noche no se pesca. Las fechas y las cifras están en la caja de veda.